El monitoreo fetal es un procedimiento que permite evaluar la vitalidad y bienestar fetal a través de los latidos cardíacos del bebé.

El estudio se realiza durante el último mes de embarazo, a partir de la semana 36, cada 7 a 10 días, debido a que si hubiera que hacer nacer al bebé por alguna situación especial, podría hacerlo sin dificultad.

El registro es como el de un electrocardiograma, pero con la frecuencia cardíaca fetal, la que marca ciertos parámetros que muestran el estado del bebé.